Nietzsche loco a la manera del último Louis Ferdinand Céline
¡ Nietzsche fotografiado para la eternidad !...¡ Qué pose !...¡ Parálisis progresiva !...¡ Mudo !...¡ Enmudeció la Esfinge !...¡ Y el Crucificado mirándolo !...¡ El Crucificado desde el ultramundo mirándolo !...¡ Eterno retorno de lo mismo !...¡ Fotografiado de perfil !...¡ Esa mirada !...¿ Te burlas ?...¿ Te ríes ?...¿ Zarathustra, te ríes ?... ¡ Desde el más profundo de los abismos te ríes !...¡ Desde la suprema imbecilidad !...¡ Jadeo, babeo, ronquido, gruñido, zumbido, aturdido, exhausto. ahíto en tu mutismo de dios que muere y resucita en la rueda que no cesa de girar !

2 Comments:
Estimado señor Benshushan, no soy conocedor de los entresijos de estos sistemas de comunicación y todo eso, y no sé si estoy acertado en procedimiento que estoy empleando para dirigirme a usted; quiero decir que no sé si esto -que no es un comentario- es adecuado para colocarlo en el sitio que se ofrece en la página para las manifestaciones de los que por aquí pasan y quieren dar sus opiniones.
El caso es que he leído las cosas que usted dice y, según lo que buenamente he podido entender, veo, al contemplar su perfil, que también a mí me parece que es usted lo que dice ser: el Presidente de los ceros a la izquierda. Sí; no un cero cualquiera, sino el presidente de ellos, el que lleva una coma a la derecha, el que le da valor a los otros que le sigen y que también estána la izquierda. El cero a la izquierda (estoy seguro que usted ya lo ha pensado a escondidas) no es nada desdeñable. El cero a la izquierda es, para los que rinden culto a lo relativo y proporcional (yo lo soy en mis momentos de lucidez), tan poderoso como del cero a la derecha. El cero a la izquierda contrarresta y pone en su sitio a la magnitud que quiere conseguir el glorioso cero que se envanece de estar situado a la derecha. Yo lo veo así, y aunque en rigor, tanto uno como otro son equivalentes en poder, el que está a la izquierda tiene para mí sobre el otro, el ventajoso aire de insignificancia por el que se decanta mi sentimiento cordial. El cero a la izquierda, de apariencia humilde, que nada parece tener ni querer, que no está nunca en pos de lo imponente, disminuye en nueve partes de diez, aún sin quererlo, a todo lo que asoma a su derecha. He leído sus cosas y , créame que me he sentido menguado a pesar de ser ya un hombrecillo resquebrajado y claudicante que sobrevive por la voluptuosidad que consigue extraer de su propia desesperación, y...; ya, ya me retiro; no le molesto más, perdone si le parezco que me las doy de más de lo que soy; me vuelvo a mi agujero. Adiós.
Presidentes, los dos señores anteriores...
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